martes, 29 de marzo de 2016

Crítica: Das Experiment (2001)

Título en Español: El Experimento
Director: Oliver Hirschbiegel
Guión: Mario Giordano, Christoph Darnstädt, Don Bohlinger (Novela: Mario Giordano)
Reparto: Moritz Bleibtreu, Maren Eggert, Christian Berkel, 
Justus von Dohnányi, Andrea Sawatzki, Edgar Selge
Música: Alexander van Bubenheim
Fotografía: Rainer Klausmann
Productora: Senator Film/ Typhon Film/ Fanes Film


Handlung
Un grupo de científicos de una universidad alemana llevan a cabo un estudio psicológico acerca de la conducta desarrollada, en un ambiente extremo, por los hombres, dependientes de su rol en un determinado grupo. Para ello seleccionan a veinte candidatos que a su vez se dividirán en dos grupos. Por un lado, doce que harán las veces de presos y que se verán recluidos en un recinto cerrado, semejante a una prisión, con auténticas celdas; por el otro, ocho que ejercerán de guardias que han de mantener constantemente el orden de la manera que consideren más oportuna, aunque sin hacer uso de la violencia. El buen ambiente inicial no tardará en tornar radicalmente de manera opuesta cuando tanto guardias como presos empiecen a asimilar sus roles dentro de la cárcel debido a la presión que ejercen tanto la situación, como los propios miembros del grupo, llegando a poner en peligro, no solo la vida de los presos, sino la de los propios investigadores, que no se atreven a poner fin al experimento.

Meine Bewerung
La película está basada en la novela de Mario Giordano, The Black Box, que a su vez está inspirada en el experimento de la cárcel de Stanford, California, por Philip Zimbardo. Al igual que el propio argumento de la cinta, el equipo de Zimbardo seleccionó a una serie de candidatos para llevar a cabo un experimento con la intención de entender los conflictos y abusos que se producían en las cárceles de las Fuerzas Armada de los Estados Unidos. Bajo la premisa de la teoría de la disonancia cognitiva, se creía que una persona podía llegar a cambiar su forma de pensar y actuar si se sentía convencido que la ley o un ente autorizado superior legitimaba sus acciones, todo esto unido a un ambiente cerrado que ejercía una presión añadida sobre el sujeto. Zimbardo buscaba una conclusión que añadiese valor al también conocido experimento de Milgram, en el que un grupo de personas eran instadas a administrar schocks eléctricos a otros individuos amparados en la autoridad y responsabilidad del experimentador. Tanto en el experimento en Stanford como en la película, el desarrollo de los acontecimientos es similar. Tras un primer día sin resultados aparentes, el comportamiento de los presos obliga a los guardias (quienes tienen la autoridad y el permiso de actuar como les parezca mejor, aunque sin hacer uso de la violencia) a llevar a cabo acciones disuasorias, entre las que se incluye el uso de extintores, la separación de presos para minar la fuerza del grupo, la humillación, castigos con respecto a la comida o el uso del baño, ejercicios como castigo físico... los guardas ven acrecentada su moral y fuerza, lo que les anima a ir a más, mientras que los presos aceptan sus roles. Ante las críticas de una estudiante de posgrado que no tenía relación directa con el experimento, por las condiciones de vida de los presos, Zimbardo decidió ponerle fin tras solo seis días. A diferencia de esto, los guionistas de la película deciden seguir adelante, siendo casualmente a partir de este punto cuando la cinta pierde gran parte de su fuerza.

Y es que si la cinta destaca por algo, además de la perfecta recreación del ambiente claustrofóbico del experimento, el desarrollo psicológico de los personajes (tanto guardas como presos) y la propia experiencia, es por su interesante planteamiento. Todo esto se debe principalmente a la minuciosa dirección de un primerizo como Oliver Hirschbiegel, quien es capaz de crear una atmósfera asfixiante haciendo uso de una genial recreación física de la prisión, la música por parte de Alexander Bubenheim (que recuerda a la empleada por otros directores a finales de los 90s y principios del 2000 como Tom Tykwer), y la fotografía de Rainer Klausmann. Sin embargo, existen dos claros fallos que perjudican al conjunto de la cinta, y ambos están en el guión. Por un lado, como apuntaba anteriormente, a diferencia del caso de Zimbardo, en la película siguen adelante con el experimento, desembocando en el motín de los propios guardias cuando toda la situación se descontrola y que acapara el tramo final de la cinta. He leído críticas al desarrollo de este, y la poca credibilidad del mismo, pero también he leído trabajos sobre el mismo estudio de Zimbardo, y no me parece descabellado suponer que podría haberse producido una situación similar. Lo que se nota es el exceso de imaginación a la hora de plantear los fallos de seguridad de los propios investigadores. Como los guardas se hacen con el control, no solo de la prisión, sino del propio experimento... Por otro lado, el protagonista de la cinta, Tarek, consigue huir de una especie de caja negra en la que le han encerrado porque milagrosamente encuentra en su interior un destornillador... ya está. Nada más. Es en ese preciso momento en que la credibilidad y calidad de la cinta cae cuesta abajo como los vagones de una montaña rusa en la bajada. El otro punto desfavorable en la cinta es la historia de amor entre Tarek y una mujer que conoce en un accidente de coche y que ha perdido a su padre recientemente. El desarrollo de la historia, mostrado al espectador a través del uso de flash-backs (por lo general en los momentos de sufrimiento o duda del protagonista como válvula de escape), resulta forzado e incomprensible en ciertos aspectos. El uso del personaje de la mujer, salvo como nexo de unión con el exterior, es tanto torpe como innecesario. Por poner dos ejemplos, Dora, que es el nombre del personaje, va en busca de Tarek tras una primera noche íntima, y al no encontrarle ni saber nada de su paradero, decide instalarse en su piso; el otro, y este ya es mi favorito, tiene que ver con la visita de la propia Dora a la prisión cuando, sin apenas conocer a Tarek (aunque el feeling entre ambos es más que obvio), le pide que deje aquello y se vaya a vivir a Canadá con ella... ya está. Nada más (otra vez). Comprendo la intención de los guionistas con este personaje, pero el desarrollo de este resulta desastroso para la película.
Resulta grato ver como ciertos directores son capaces de darlo todo en su debut, en un claro ejemplo de talento y maestría impropia en los novatos. Es el caso de Hirschbiegel, quien poco después nos regalaría, con su segunda película, la genial Der Untergang, pero que desde entonces parece haber perdido el rumbo. Aunque el protagonista de la cinta es el conocido actor (tanto a nivel nacional como internacional) Moritz Bleibtreu, quien da vida a un ex periodista que ahora trabaja como taxista y ve en el anuncio del experimento una oportunidad para volver a ejercer su profesión original, este no hace más que cumplir con su rol principal, dejando que gran parte del peso de la cinta lo lleven otros secundarios que ganan mucho más gracias al desarrollo de sus personajes, como son los guardas Justus von Dohnányi, Timo Dierkes, Nicki von Tempelhoff, Antonie Monot Jr., o el preso Oliver Stokowski. A pesar de la admiración que le tengo a Christian Berkel, su personaje, a pesar de resultar interesante, no le permite un mejor desarrollo del mismo, de la misma manera que Maren Egger, que da vida a la temible Dora.
La película fue todo un éxito en Alemania, recibiendo alabanzas tanto por la crítica como por el público, y fueron ciertamente merecidas. El cine no ha tratado en demasía el mundo de la psicología de manera seria, salvo en tramas con trasfondo paranormal o como excusa de historias poco creíbles. Resulta loable encontrar historias que buscan mostrar una explicación científica a ciertos comportamiento del ser humano (aunque desvaría al final), de la misma manera que la otra recomendable Die Welle - La Ola (Dennis Gansel, 2009).

Das Beste:
El argumento; la dirección de Hirschbiegel; la recreación de la asfixiante atmósfera de la prisión, Justus von Dohnányi.

Das Schlimmste:
El tramo final y el personaje femenino.

Preises:

Premios del Cine Alemán
Mejor Actor (Moritz Bleibtreu)
Mejor Actor de Reparto (Justus von Dohnányi)
Mejor Película para el Público

Premios del Cine Bávaro
Mejor Director
Mejor Guión
Mejor Fotografía

Nota: 3,5/5 Cervecitas


@cine_aleman

martes, 23 de febrero de 2016

Crítica: Jeder für sich und Gott gegen alle (1974)

Título en Español: El enigma de Gaspar Hauser
Director: Werner Herzog
Guión: Werner Herzog
Reparto: Bruno S., Walter Ladengast, Brigitte Mira,
Willy Semmelrogge
Música: Clásica
Fotografía: Jörg Schmidt-Reitwein y Klaus Wyborny
Productora: Werner Herzog Filmproduktion/ ZDF

Handlung
Basada en hechos reales, cuenta la historia de un joven llamado Kaspar Hauser, quién a principios del siglo XIX, tras haber vivido años encerrado y atado en un sótano, es abandonado en la ciudad de Nüremberg. En un principio será recibido con interés por parte de la población, quien tratará de aportar una educación a una persona que apenas sabe hablar, mucho menos leer o escribir. Para sufragar los gastos, se le expondrá en un espectáculo de fenómenos junto a otros pobres desgraciados aquejados de diferentes deficiencias físicas o psíquicas. Al menos hasta que unos pocos, inducidos por intereses científicos y humanos decidan rescatarle de semejante existencia para darle una vida más digna, además de aportarle una verdadera educación. Kaspar aprenderá a expresarse, a razonar, y hasta tocar el piano, lo que no evitará que la mayoría de las personas le sigan viendo más como un objeto digno de estudio que un ser humano.

Meine Bewertung
Como apuntaba al principio, la película se basa en el caso real de Kaspar Hauser, el cual sigue presentando muchas incógnitas a día de hoy. Personaje celebre en la historia de Alemania, especialmente en Baviera, no se sabe a ciencia exacta quien fue realmente Kaspar, ni las razones de su encierro durante más de 16 años. Werner Herzog aprovecha la conocida historia para realizar una dura crítica contra la sociedad de la época, a la falta de comprensión, y a la imposición de unos ideales. Catalogado como niño salvaje, parece ser que no se tuvieron suficientemente en cuenta las causas de dicho estado. El joven se crió practicamente solo, encerrado en un sótano, atado. Su aspecto y educación eran más propios de la idea preconcebida de un salvaje que la de una persona de la época. Su nula educación suscita las burlas e indignación por parte de los presentes, sin embargo, cuando el personaje empieza a entender y a razonar, cualquier opinión contraria a la establecida es considerada un defecto de su propia condición de salvaje o inadaptado. El caso de Kaspar Hauser se asemejaría al de un alienígena que llega a la Tierra, aprende el idioma, las costumbres, y que por esos mismos conocimientos y un razonamiento lógico empieza a plantear dudas, como por ejemplo, la existencia de Dios. No tendríamos en cuenta su opinión como válida (independientemente que estemos de acuerdo o no) de manera razonada, sino que la considerariamos meramente absurda por ser un alienígena. Kaspar es un alien. Un alien rodeado de seres víctimas del costumbrismo y falta de auto-crítica.


Esta cinta tiene otra de esas historias que merece aparecer en todos los libros de curiosidades sobre el mundo del cine, y es la de su protagonista, Bruno Schleinstein, o Bruno S. Criado en diferentes orfanatos y asilos mentales tras ser abandonado por su madre, una prostituta, Bruno demostró capacidades impropias de alguien de sus características. Era capaz de tocar varios instrumentos musicales, además de ser un actor autodidacta. En cierto modo, presentaba muchas semejanzas con el propio Hauser, razón por la cual Herzog le escogió para protagonizar su película tras ver el documental Bruno der Schwarze - Es blies ein Jäger wohl in sein Horn, del año 1970 sobre el propio Bruno. Si tenemos en cuenta la diferencia de edad (Hauser tenía 16 años cuando fue abandonado en la ciudad, mientras que Bruno S. contaba con más de 40 cuando comenzaron a rodar la película), quizás la elección de este actor no profesional no fuese la indicada. Sin embargo, la propia personalidad de Bruno dota de gran realismo al personaje de Hauser, regalándonos una de las actuaciones más cautivadoras de la historia del cine alemán. En el reparto, merece la pena destacar la aparición de nuestra querida Brigitte Mira, a quien recordamos por la cinta Todos nos llamamos Alí (Rainer Werner Fassbinder, 1974) del mismo año.
La película contó con el aplauso de la crítica especializada, especialmente en el prestigioso Festival de Cine de Cannes, aunque a día de hoy no sea de las más recordadas de la filmografía de Herzog.

Das Beste:
El tratamiento de la historia; la crítica a la sociedad por parte de Herzog; y la banda sonora compuesta por temas de música clásica.

Das Schlimmste:
El ritmo.

Preises:
Festival de Cannes
Gran Premio del Jurado
Premio FIPRESCI
Premio del Jurado Ecuménico

Premios del Cine Alemán
Mejor Diseño de Producción
Mejor Edición

Nota: 3,5/5 Cervecitas.

Podéis ver la película online aquí:


@cine_aleman

miércoles, 10 de febrero de 2016

Crítica: Der Himmel über Berlin (1987)

-Cuando el niño era niño...

Título en Español: El cielo sobre Berlín
Director: Wim Wenders
Guión: Wim Wenders, Peter Handke Richard Reitinger
Reparto: Bruno Ganz, Otto Sander, Peter Falk,
Solveig Dommartin, Curt Bois
Música: Jürgen Knieper
Fotografía: Henri Alekan
Productora: Road Movies Filmproduktion/ Argos Film


Handlung
Damiel y Cassiel son dos de los muchos ángeles que sobrevuelan los cielos de la Berlín dividida por el muro observando (en color sepia) y escuchando a los humanos. No existe interacción directa entre ellos, y únicamente los niños y las personas de buen corazón son capaces de verles o sentir su presencia. Aunque llevan realizando la misma tarea desde siempre, no llegan a entender muchos de los sentimientos de los hombres. Damiel, quien se enamora de una trapecista, y que arde en deseos de comprender mejor a los humanos, decide dejar las alas para así poder llevar la vida de un hombre normal y corriente.

Meine Bewertung
Cuando hablamos de los directores alemanes más reconocidos a nivel internacional, resulta inevitable mencionar a Wim Wenders. La crítica siente gran admiración por este director que, al igual que muchos otros de su generación, transformaron el cine alemán desde finales de los años 60. Aunque partiendo de unas bases diferenciadas, la heterogeneidad de los miembros de esta ola resulta más que evidente. En el caso de Wenders, nos encontramos con un autor claramente influenciado por el cine internacional, especialmente el norteamericano, aunque tampoco oculta su fascinación por el cine de Yazujiro Ozu, por poner un ejemplo. Wenders se hizo un nombre tras los éxitos de cintas como Alicia en las ciudades, El amigo americano, y especialmente, París, Texas. Todas ellas le valieron un gran reconocimientos artístico, pero sería en 1987 cuando estrenaría posiblemente su obra maestra, y que a día de hoy es considerada como cinta de culto, El cielo sobre Berlín (o Las alas del deseo).


El director busca mostrar dos realidades. La sepia existencia eterna de los ángeles, y la de los humanos en color. Los primeros son testigos del día a día de los segundos. Son confesores invisibles de sus más secretas y privadas cuestiones. Muchas de ellas son de carácter cotidiano, pero las hay que traspasan la línea y van más allá. Preguntas referidas al sentido de la vida, a la soledad, al futuro, al amor... los ángeles poco pueden hacer para ayudar a los humanos salvo trasmitirles cierto consuelo etéreo. Damiel, interpretado magistralmente por Bruno Ganz y cuya imagen con las alas subido a lo alto de la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm de Berlín es todo un icono, ansía entender más sobre los sentimientos de los humanos, algo que su condición de ángel le impide. Su misión es la de observar y escuchar, nada más, pero su deseo de sentir como los humanos, unido a la fascinación por el personaje de la trapecista, interpretada por Solveig Dommartin, es tan grande, que finalmente logra la trasformación. Poco a poco irá descubriendo la realidad de los sentimientos o las experiencias, ya sea tomar un café, fumar un cigarrillo, estrechar una mano o recibir un beso de la persona que ama. Dos formas de pensamiento, al fin aunadas, que tendrán como único propósito, la búsqueda de la felicidad mortal.
Partiendo de una idea más que fascinante, el problema de la película radica en la excesiva recreación por parte de Wenders en cuanto tanto a la cantidad de pensamientos que escuchan los ángeles, como a la inexistente ritmo de la cinta. La línea argumental de la cinta se ve entroncada por un excesivo número de escenas intrascendentes que queriendo plasmar un sin fin de cuestiones de tinto filosófico por parte de los guionistas no hacen más que entorpecer el ritmo. A su vez, si bien las reflexiones de los personajes humanos, ya sean la trapecista, el narrador, o el propio Peter Falk, resultan interesantes, el desarrollo de las mismas resulta más que inverosímil ya que dificilmente una persona lleva a cabo dichas reflexiones con semejante lenguaje. Encuentro más apropiado un texto cuyas elucubraciones vengan acompañadas de un mayor número de ejemplos personales, en vez de las que aparecen en pantalla. La fascinante fotografía por parte del consagrado Henri Alekan, las tomas en picado recorriendo los tejados de Berlín, el excelente uso de la música, el argumento de la cinta, y el carisma del genial Bruno Ganz, logran tapar en gran medida el, en ocasiones, lastre del guión.
Seis años después, Wenders, quien concluía la película con un continuara... estrenó la segunda parte, Tan lejos, tan cerca, en la que contaba con parte del reparto original, aunque en esta ocasión es Otto Sander, Cassiel en la cinta, el protagonista.


Das Beste:
La fotografía, Bruno Ganz.

Das Schlimmste:
El guión y el ritmo de la cinta.

Preises:
Festival de Cannes
Mejor Director

Premios del Cine Alemán
Mejor Película
Mejor Fotografía

Premios del Cine Europeo
Mejor Director
Mejor Actor Secundario

Premios del Cine Bávaro
Mejor Director



Nota: 3,5/5 Cervecitas.

@cine_aleman

martes, 22 de diciembre de 2015

Crítica: Aguirre der Zorn Gottes (1972)

Título en Español: Aguirre, la cólera de Dios
Director: Werner Herzog
Guión: Werner Herzog
Reparto: Klaus Kinski
Música: Popol Vuh
Fotografía: Thomas Mauch
Productora: Werner Herzog Filmproduktion

Handlung
Siglo XVI, un grupo de exploradores y conquistadores españoles atraviesan la jungla amazónica en busca del Dorado, un mítico enclave que según cuentan, se encuentra abarrotado de oro. Al mando de la expedición se encuentra Lope de Aguirre, quien poco a poco ira perdiendo el juicio, no dudando ni por un momento en poner en peligro la vida de sus hombres y de su propia hija, con tal de encontrar El Dorado.

Meine Bewertung
Es lo que tienen esas películas catalogadas de culto u obras maestras, que la decepción puede resultar mayor. Es culpa de la expectación que despiertan las alabanzas y buenas críticas que reciben, y que debe servirnos como lección. Una crítica no es más que una opinión personal. Esta persona puede entender más o menos de cine, tener un gusto parecido o diferente al nuestro, de manera que de poco sirve en ocasiones ser parcial o imparcial. De la misma manera que la hora y media de duración de Aguirre, la cólera de Dios me resultó toda una tortura a pesar de las críticas que la alaban, podría darse el caso de que vosotros tengáis la oportunidad de disfrutar del trabajo de Herzog pese a mi crítica. Todo comienza cuando el joven director de cine, Werner Herzog, se siente atraído por la historia de un explorador español llamado Lope de Aguirre. Fascinado por su historia, y decidido a dejar el rigor histórico completamente de lado, escribe un guión en apenas unos pocos días que hace llegar al excéntrico actor Klaus Kinski, quien acepta entusiasmado dar vida a Aguirre. Tras una larga planificación, y con un excaso presupuesto (un tercio fue directamente al bolsillo de Kinski), el equipo se traslada a la selva peruana para rodar allí la historia de un hombre que arrastra a los suyos a través de un tortuoso viaje, cegado por la codicia y la locura. Desde sus primeros trabajos, Herzog había sentido gran afinitud hacía este tipo de personajes, anti-héroes enfrentados al resto del mundo, un mundo que les rechaza por ser diferente y aspirar a grandes cosas, aunque dichas empresas estan abocadas al fracaso. Dichas características define a la perfección al propio Aguirre. Sin embargo, Herzog busca que dicha empresa vaya unida a la aparición de locura que despierta en el personaje ante la misión y la extensidad de la jungla como si de un Charlie Marlow en busca de Kurtz se tratase. Si la lectura es que el aburrimiento de la misma es la responsable directa de la locura, sí, obra maestra. Pero creo que no es la intención.
Herzog construye una historia de aventuras minimalista en la que la escasa presencia de diálogos, el ritmo pausado, y la apariencia de improvisación constante por parte de todos los miembros de la producción impide disfrutar de una historia con un gran potencial. Trabajos posteriores del director alemán me han convencido de que es un gran conocedor de su oficio, especialmente en sus documentales. Tiendo a pensar que la intención de Herzog era dar un toque documental y realista a su cinta, pero ni así logra su objetivo. Únicamente la hermosa fotografía de Thomas Mauch, y la banda sonora a cargo del grupo Popol Vuh logran salvar una cinta sobrevalorada.


Esta sería la primera de cinco colaboraciones entre Herzog y Kinski. Ambos siempre mantuvieron una relación de amor-odio que acabó plasmada en el documental Mein liebster Feind. Las discusiones entre ambos resultaron constantes. El modo de enfocar el personaje, y el permanente mal humor de Kinski solían ser sus principales motivos. Y es que de Kinski también se ha dicho y escrito mucho. En mi opinión, le acompaña más su figura de actor problemático y excéntrico, que su propio talento. Este se deja llevar auspiciado por su propia personalidad para dar vida a Lope de Aguirre, aunque la mayor parte de tiempo parezca que no sabe muy bien de que va la cosa.
Como apuntaba anteriormente, la película tuvo un gran éxito, principalmente entre la crítica especializada. Se catalogó a la cinta de culto, y sirvió de escaparate internacional tanto a su director como a su protagonista. 
En resumen, no voy a recomendar encarecidamente que no veais la cinta, aunque tampoco os voy a animar a ella. Si tenéis cualquier tipo de interés, no os dejéis influir por esta crítica, dadle una oportunidad si lo consideráis oportuno, y juzgad después.

Das Beste:
La fotografía y la banda sonora

Das Schlimmste:
Dirección, guión, Kinski.

Preises:
Premios del Cine Alemán
Mejor Fotografía

Nota: 1/5 Cervecita sin Alcohol

Aquí podéis ver la película online:


@cine_aleman

jueves, 17 de diciembre de 2015

Crítica: Angst essen Seele auf (1974)

Título en Español: Todos nos llamamos Alí
Director: Rainer Werner Fassbinder
Guión: Rainer Werner Fassbinder
Reparto: Brigitte Mira, El Hedi Ben Salem, Barbara Valentín,
Irm Hermann, Elma Kazlova, Anita Bucher, Gusti Kreisal
Música: Peer Raben
Fotografía: Jürgen Jürges
Productora: Tango Film


Handlung
Emmi Kurowski es una viuda sesentona que conoce una noche en un bar, resguardándose de la lluvia, a un joven marroquí llamado Alí. Ambos son seres solitarios que casi sin esperarlo, como suele ser habitual, se enamoran perdidamente el uno del otro. Emmi y Alí deciden que este último se mude al apartamento de ella, lo que despertará los instintos más bajos de rechazo y crítica por parte de los conocidos de la mujer.

Meine Bewertung
He leído en varios sitios que si se quiere conocer y comprender la evolución de la sociedad alemana desde la segunda guerra mundial hasta los años ochenta conocer la filmografía de Rainer Werner Fassbinder ayuda, y no podía estar más de acuerdo. El bávaro no fue un director más. Estamos hablando de uno de los más claros referentes del Nuevo Cine Alemán, corriente cinematográfica surgida en los años 60 en la que un grupo de jóvenes directores decidieron apostar, al igual que en Francia con la Nouvelle Vague, por un nuevo tipo de cine que se alejase del anclado de los años 50. Volker Schlöndorff, Werner Herzog o Wim Wenders fueron otros de los directores que surgieron de esta camada de genios. Un nuevo tipo de cine, una nueva manera de contar historias. Cada uno lo hizo a su manera, y aunque Fassbinder fue uno de los más experimentales en sus comienzos, no tardo en tornar hacía un tipo de historias mucho más melodramáticas en las que buscaba mostrar distintos extractos de la sociedad alemana en diferentes momentos de tiempo y lugar, evocando el cine del también alemán Douglas Sirk, o del norteamericano Raoul Walsh. El tema de esta cinta, la cual transcurre en Munich, tiene que ver con el racismo y la xenofobia, algo, curiosamente, aún presente en Alemania aunque evidentemente en menor medida. La historia transcurre durante los años 70, y tiene como referente a los inmigrantes árabes que trabajan en Alemania en empleos mal pagados y que despiertan la antipatía de los propios alemanes que no encuentran trabajos, ya que estos están ocupados por dichos inmigrantes. También hay recelo hacía ellos desde los atentados de las olimpiadas en Munich, en el año 1972, en el que el grupo terrorista Septiembre Negro, vinculado con la OLP, acabó con la vida de 11 miembros del equipo olímpico israelí y un policía alemán. Rechazados por gran parte de la sociedad, ante la imposibilidad, o gran dificultad de adaptarse a la cultura, estos inmigrantes caen en el alcohol o la delincuencia, lo que no hace más que agravar el problema. Alí es uno más. Y al conocer a Emmi, viuda de un inmigrante polaco que entiende la situación del primero, se siente compenetrado, a pesar de la diferencia de edad. Ambos se comprenden, llegan a compenetrarse, y ante una clara necesidad de amar y ser amado, acaban juntos.

Esto desemboca en el rechazo de los conocidos de Emmi, desde las chismosas de sus vecinas, hasta sus compañeras de trabajo y sus hijos. A pesar del estrés y la presión que sufren, tanto Emmi como Alí se sostienen el uno al otro, fortaleciendo su relación. Es aquí cuando Fassbinder da un giro a la historia. Tras unas cortas vacaciones en la que la pareja busca alejarse, sorpresivamente, y por diferentes razones, acaban siendo aceptados por los mismos que les rechazaban en un principio. Las vecinas dejan de mirar con malos ojos a Alí, los hijos de Emmi le aceptan definitivamente y hasta se disculpan por su comportamiento anterior, y las compañeras de Emmi empiezan a mirar con buenos, y hasta lujuriosos ojos, a Alí. La relación pierde su fuerza inicial surgida por el rechazo de los demás. Fassbinder refleja un nuevo problema, y es el cultural, a través del cus-cus. Alí no puede evitar echar de menos su hogar, su país, su familia, y esto se ve reflejado en la añoranza por su plato favorito, el cus-cus, el cual Emmi se niega a preparar. Emmi, disfrutando del giro que ha dado su vida, y la definitiva aceptación de su relación con Alí, no llega a ver o entender el sufrimiento de este.
Como apuntaba al principio, Fassbinder homenajea en esta película, rodada en apenas dos semanas, y que a la postre acabaría siendo considerada como una de sus obras maestras, a su principal mentor, Douglas Sirk, y en concreto, a dos de sus películas, Imitación a la vida, y especialmente Solo el cielo lo sabe. Ambas cintas son críticas a la doble moral de la sociedad y el efecto de presión que pueden llegar a ejercer por su rechazo e hipocresía.
Cabe destacar, por encima de todo, a la protagonista de la historia, Briggite Mira, cuya actuación conmueve realmente al espectador, por contraposición de El Hedi Ben Salem, quien da vida a Alí, y quien a pesar de la dirección de Fassbinder, nos deja una actuación plana y poco o nada creíble.

Das Beste:
La historia y Briggite Mira.

Das Schlimmste:
El Hedi Ben Salem.

Preises:
Festival de Cannes
Premio del Jurado Ecuménico
Premio FIPRESCI
Premios del Cine Alemán
Mejor Actriz

Nota: 4,5/5 Cervecitas.

Aquí podéis ver la película online:


@cine_aleman

jueves, 10 de diciembre de 2015

Crítica: Oh Boy (2012)

Título en Español: Oh Boy
Director: Jan Ole Gerster
Guión: Jan Ole Gerster
Reparto: Tom Schilling, Marc Hosemann, Friederike Kempter,
Michael Gwisdek, Justus von Dohnányi, Frederick Lau
Música: The Major Minors, Cherilyn MacNeil
Fotografía: Philipp Kirsamer
Productora: Schiwago Film/ Chromoson Filmproduktion/
Hessicher Rundfunk/ ARTE

Handlung
Niko es un joven que, como otros tantos muchos, se encuentra perdido en lo referente a que hacer con su vida. Hace dos años que ha abandonado los estudios, como otras tantas cosas; su novia, o amante se ha cansado de su comportamiento; su padre deja de ingresarle dinero en su cuenta para que se busque la vida... A través de una serie de divertidos y trascendentales pasajes, seguimos a Niko durante 24 horas en su deambular por la capital alemana en busca de algo que le de sentido a su existencia, permitiendo al espectador conocer al personaje, los problemas a los que se enfrenta, y comprender futuras decisiones.

Meine Bewertung
Los primeros trabajos de un director nos dicen mucho de él o de ella. Para empezar, nos descubre sus principales inquietudes e influencias. Vemos de lo que es capaz, o si apunta maneras. Oh Boy es el caso de Jan Ole Gerster, quien dirige su primera cinta (trabajo fin de carrera) pasado los 30 años y en la que nos presenta a un personaje con el que no resulta difícil identificarse. La gran mayoría hemos pasado por una etapa similar en nuestra vida en la que dudábamos de lo que éramos capaces, o que queríamos hacer realmente con nuestra vida. Hay una frase durante la cinta que lo retrata perfectamente, y es cuando el protagonista pregunta ¿Sabes cuando tienes la sensación de que la gente a tu alrededor es un poco extraña? Pero cuando lo piensas un poco te das cuenta de que no son los demás, sino que tú eres el problema. Te das cuenta que el resto del mundo cambia, madura, pero que tú te quedas atrás. El personaje de Niko ha dejado sus estudios de derecho porque no quiere ser alguién como su padre; sin saber que quiere hacer con su vida, no puede compartir esa incertidumbre con su chica; conocedor de que hay un problema con él, comienza a caminar por las calles de Berlín buscando una respuesta. Esta llegará a través de las diferentes vivencias que le deparará el día. La influencia de un amigo actor suyo y las decisiones que tomó en el pasado; el encuentro con una chica de la que se reía en el colegio por su gordura y quien ahora es una atractiva y delgada actriz; la triste existencia de su vecino que lleva cinco años sin acostarse con su mujer, víctima de un cáncer de mama; el relato de un anciano borracho y los remordimientos de una vida pasada; todo esto empujarán a Niko en un nuevo día que jamás vemos salvo que por fin logra sentarse y disfrutar de una taza de café solo listo para lo que le depara la vida.
Jan Ole Gerster cuenta con maestría una historia original influido por el cine de la Nouvelle Vague, el Free Cinema británico, el nuevo cine alemán por parte de Wim Wenders, el cine independiente de los 80s de Jim Jarmusch, y desde mi punto de vista, el elegante blanco y negro de Manhattan de Woody Allen. Lleva a la pantalla una historia original pero basada en muchísimas historias con protagonistas repartidos por todo el mundo. El gran protagonista de la cinta es Tom Schilling, presente en todo momento, el actor no solo da vida al joven Niko, perdido, desencantado, confundido, incapaz de enderezar su vida tal y como la sociedad espera de él, sino que se convierte realmente en él. La fotografía en blanco y negro de Philipp Kirsamer evoca el día a día en Berlín, en localizaciones que no me son desconocidas y que me emocionaron ver en pantalla.

Das Beste:
Tom Schilling, la escena con Michael Gwisdek, y el guión.

Das Schlimmste:
Un exceso de pasividad en cuanto al personaje principal y una influencia por parte de los personajes secundarios apenas notable, salvo en el caso del personaje de Michael Gwisdek.

Preises:
Premios del Cine Alemán
Mejor Película
Mejor Director
Mejor Actor
Mejor Actor Secundario
Mejor Guión
Mejor Banda Sonora

Premios del Cine Europeo
Mejor Ópera Prima

Premios Bambi
Mejor Actor

Premios del Cine Bávaro
Mejor Actor
Mejor Guión

Nota: 3,5/5 Cervecitas.
@cine_aleman

domingo, 6 de diciembre de 2015

Crítica: Im Labyrinth des Schweigens (2014)

Título en Español: La Conspiración del Silencio
Director: Giulio Ricciarelli
Guión: Elisabeth Bartel, Giulio Ricciarelli
Reparto: Alexander Fehling, Andre Szymanski, Friederike Becht, Gert Voss
Música: Sebastian Pille
Fotografía: Roman Osin
Productora: Beta Film

Handlung
Alemania, 1958. Johann Radmann es un joven e inexperto fiscal que al igual que muchos alemanes de su generación desconocen por completo los crímenes que cometieron sus paisanos durante la guerra y en especial en los campos de concentración. No será hasta que un periodista llame su atención sobre lo ocurrido en Auswitch que comenzará un proceso judicial contra todos los responsable que pueda encontrar y probar que cometieron algún delito en dicho campo, apuntando principalmente a la figura del fugado doctor Josef Mengele. Lo que Radmann no puede ni sospechar es que el grado de encubrimiento de dichos crímenes por parte de la sociedad, y en especial de altos cargos políticos, judiciales y policiales, supera a aquellos que desconocen lo que sus padres o abuelos hicieron durante la guerra.

Meine Bewertung
Vivir en Alemania desde hace tantos años, y haber tenido la oportunidad de tratar con tantos alemanes me han permitido formarme una idea bastante general sobre el conocimiento de las propias familias sobre lo que los suyos hicieron o dejaron de hacer durante la guerra. No digo que mientan, pero el grado de desconocimiento es notorio. No es un tema tabú, solo pasado, y se le procura dar menor importancia. Mi intención a la hora de preguntar jamás ha sido incriminatoria, meramente curiosa, ya que es un tema que me fascina. En las escuelas se enseña a los niños que ocurrió durante la guerra, los llevan en excursiones a los campos de concentración, todos saben lo que pasó en su país... pero el papel de sus familias ya es otra cosa. No me cabe la menor duda que las habrá que traten el tema. Yo de momento, no he conocido ninguna. Y tampoco voy a juzgarles, ¿quién coño soy yo? Sin embargo, dejar caer en el olvido algo tan importante me parece un error. Si esto es algo que aún ocurre hoy en día, imaginad sólo una década después de la guerra, cuando los hechos aún era relativamente recientes. La situación de Alemania tras la guerra era de auténtico caos. El país dividido en diferentes zonas, personas huyendo por las carreteras. Supuso mucho trabajo y esfuerzo dejar atrás todo este sufrimiento para volver a reconstruir un país democrático. No hubo tiempo para analizar la guerra salvo las proyecciones obligatorias a la población civil sobre los campos de exterminio, que no pocos consideraron como propaganda. La economía, el bienestar, preocupaciones propias de países democráticos y modernos pasan a ser las prioridades de los alemanes durante mediados y finales de los años 50s. Lo que se hizo, o no se hizo, durante la guerra, es algo que no se menciona. Algo que empieza hasta a olvidarse de manera voluntaria e involuntaria a partes iguales. Pero no por todos. Un fiscal y un periodista deciden reabrir las heridas del pasado en busca de un cura definitiva. Hubo juicios tras la guerra, los famosos juicios de Nürnberg, en los que los jueces eran de las naciones aliadas, y los alemanes solo se veían representados entre los abogados defensores. Pero había llegado el momento de que fueran los propios alemanes los que supieran que habían hechos los suyos durante la guerra, condenarles, y de esta manera alcanzar una expiación total como país.

Una interesante película que quizás llega un poco tarde pero con una historia de capital importancia para la sociedad alemana y para el mundo en general. No es solo importante recordar que hubo alemanes contrarios a Hitler. Es vital que se sepa que también los hubo que lucharon por erradicar cualquier mancha pasada de su país evitando a criminales vivir el día a día sin castigo, a pesar de la fuerte presión recibida por aquellos que no querían que se supiera.

Das Beste:
La historia y el reparto.

Das Schlimmste:
Una historia y un proyecto tan interesantes como este no pueden contar con una dirección tan plana como la de Giulio Ricciarelli. Correcta, pero plana. Podríamos encontrarnos ante una nueva Vida de los Otros o El Hundimiento, pero no es así. Dudo muchísimo que logre la nominación al Oscar como Mejor Película de Habla no Inglesa, a pesar de haber sido elegida por la Academia de Cine Alemán, por encima de una joya como Victoria.

Preises:
Premios del Cine Bávaro
Mejor Actor

Nota: 3/5 Cervecitas.


@cine_aleman