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jueves, 19 de febrero de 2015

Crítica: Das Kabinet des Dr. Caligari (1920)

Título en Español: El Gabinete del Doctor Caligari
Director: Robert Wiene
Guión: Carl Mayer, Hans Janowitz
Reparto: Werner Krauss, Conrad Veidt, Friedrich Feher, Lil Dagover,
Rudolf Klein-Rogge, Hans Heinz von Tawardowski
Música: Película Muda
Fotografía: Willy Rameister
Productora: UFA

Handlung
Dos amigos, Francis y Alan, deciden acudir al conocido carnaval del pueblo de Holstenwall, en Alemania, coincidiendo con la presencia del Doctor Caligari y su aterradora criatura, Cesare. Mitad sonámbulo, mitad muerto viviente, Caligari despertará a Cesare en cada ocasión frente a un numeroso público para hacerle contestar cualquier pregunta. Una de estas respuestas será la fecha de la muerte de Alan, la cual se producirá al día siguiente. Sumido en la pena por la pérdida de su mejor amigo, Francis, sospechando del doctor y su "fenómeno", comenzará a vigilarles en busca de una prueba de su culpabilidad. La conclusión de la cinta cambiará para siempre la historia del cine.

Meine Bewertung
Robert Wiene firma su obra maestra con esta película, que en un principio iba a rodar Fritz Lang, y que asienta definitivamente las bases del expresionismo alemán, tratándose por ello de un documento único y capital para el cine como arte.
Wiene busca retratar la Alemania de post-guerra, un lugar sumido en el caos, la vergüenza, y la humillación tras su derrota. Un panorama más propio del de una pesadilla que el mundo real, es por esa razón que Wiene hace uso de unos decorados en los que destacan las formas extrañas como ángulos imposibles, contraste de luces, maquillaje siniestro, interpretaciones exageradas, objetos deformados... como si del interior de una mente retorcida se tratase. Y como si de una pesadilla se tratase nos encontramos con un tal doctor Caligari manejando los hilos de su criatura Cesare para acabar con las vidas inocentes que se le antojan, que no es ni más ni menos que el propio Estado alemán que llevé al país a una guerra absurda y destructiva.
Al igual que en otras ocasiones en este género, el director se permite alguna licencia vanguardista (en aquel momento) para sorprender más aún al espectador, y en este caso se trata del "flash-back" con el que el personaje de Francis narra su historia, junto al final, en el que descubrimos que el "flash-back" no ha sido real, sino producto de la enfermedad de Francis que lo tiene recluido en un sanatorio mental.
Uno de las películas más importantes, no solo del cine alemán, sino del cine global, debido principalmente a ser el primer ladrillo de uno de los géneros más influyentes de la historia, el expresionismo.
Das Beste: Todo

Das Schlimmste: Nada

Nota: 5/5 CERVECITAS!

Y aquí podéis ver la película completa:


@cine_aleman

viernes, 13 de febrero de 2015

Crítica: Der letzte Mann (1924)


Título en Español: El Último
Director: F. W. Murnau
Guión: Carl Meyer
Reparto: Emil Jannings, Maly Delschaft, Max Hiller, Emilie Kurz, Hans Unterkircher, Olaf Storm, Hermann Vallentin, Georg John, Emmy Wyda
Música: Película Muda
Fotografía: Karl Freund
Productora: UFA

Handlung
La historia nos lleva a la entrada de un lujoso hotel en cualquier ciudad del mundo occidental. En ella nos encontramos al portero (Emil Jannings), un robusto y respetado hombre que no solo carga con las maletas de los clientes, sino que es el nexo de unión entre la entrada y salida de dos mundos muy diferentes. Los huéspedes le admiran, los trabajadores le idolatran, pero una vez en su barrio de clase media-baja, allí se convierte en un Dios. Saluda a todo el mundo portando aún su uniforme de portero de corte militar y siendo saludado (por no decir venerado) por la vecindad. Su orgullosa sobrina está a punto de casarse y habrá una celebración por todo lo alto. Mas el día de la boda por la mañana, cuando nuestro protagonista marcha hacia su trabajo, se encuentra que debido a su edad ha sido sustituido por un hombre mucho más joven y fuerte, mientras que a él le destinan al baño de hombres para trabajar como mozo. Toda una vida de orgullo y respeto se marcha por la taza del water que ha de dejar impoluta cada vez que es usada. El hombre, desmoralizado, decide ocultar la verdad a su sobrina por lo que vuelve a casa con el uniforme, el cual deja en una taquilla de la estación de tren antes de entrar, y vuelve a recoger al salir.

Meine Bewertung
Considerada por muchos críticos como la segunda mejor película de la historia, mucho se ha dicho y escrito sobre esta importantísima cinta del expresionismo alemán. Mi intención no será otra, además de dar mi propia opinión sobre la misma, que la de acercaros a esta obra maestra de obligado visionado por todo aquel aficionado al cine, y para ello hemos de hablar principalmente de su director, F. W. Murnau.
Por aquel entonces, el director alemán estaba disfrutando de su gran apogeo en Europa. Los éxitos cosechados por sus últimas películas (Nosferatu y El nuevo Fantomas entre otras) le permitieron apostar por un proyecto revolucionario con el apoyo de la U.F.A. (Universum Film AG), la gran productora de cine alemana. Para ello además contó con tres nombres capitales del cine alemán de los años 20: Emil Jannings (la gran estrella de cine del momento), Carl Mayer (posiblemente el mejor guionista de la década de los 20), y Karl Freund (director de fotografía que revolucionó la historia del cine con su trabajo).
A diferencia de otros films que narran los pormenores de la vejez y el trato que reciben en ocasiones los ancianos por parte de sus familiares como en Cuentos de Tokio o Dejad paso al mañana, El Último se centra más en la dolorosa transición laboral de ser el primero a ser el último, o no ser nadie. El portero nunca fue nada salvo por su trabajo. No tiene nombre, solo el sobrenombre en los créditos finales de Hotelportier. Es toda una autoridad allá por donde va, pero únicamente por su uniforme. Como si de un superhéroe se tratase que sin este nada puede. Y, ¿por qué tanta fijación por la apariencia en vez de centrarse algo más en el drama mismo? Para captar lo que era una realidad en la Alemania de la post-guerra. Un país en el que muchos hombres habían vivido siempre tras un uniforme lleno de medallas, y que sin él se encontraron desnudos, al igual que nuestro protagonista. El toque marcial del mismo, el saludo militar que hace a todo aquel que se cruza con él, son guiños a dicha realidad. Al igual que los vecinos, los cuales siempre saludan con respeto al portero, los que dejan sus tareas ante el paso de este, y que una vez que descubren la verdad, disfrutan de la humillación de este. Porque finalmente se descubre la verdad. 

El portero ya no es "El Portero", solo un hombre más. Un hombre viejo y destruido. Nada. Junto a las risas de los vecinos, encontrará el rechazo de su propia familia al haberse convertido en una humillante carga. Únicamente encontrará piedad en el vigilante nocturno del hotel, el cual le acompaña al baño del mismo donde se arroja sabiendo que es su final. Piedad del vigilante, y del propio guionista, Carl Mayer, quien sabiendo que su personaje no merece dicho final, nos muestra una nota aclaratoria en la que decide dar un giro más digno y feliz a la vida del portero aunque siempre especificando que es algo que hace porque esto solo puede ocurrir en la ficción, jamás en la realidad. Como burlándose de aquella conocida cita bíblica en la que se afirma que los primeros serán los últimos, y los últimos serán los primeros. Sencillamente brillante. Y atención porque este será el único "intertítulo" que encontrareis a lo largo de la película. Murnau nunca fue amigo de los diálogos, por lo que decide mostrar de la manera más natural posible, regalándonos seguramente la más brillante muestra cinematográfica del movimiento alemán de Kammerspiel, inventado por Max Reinhardt, y que tanto influyó en la dirección de actores del cine alemán.
Pero la que característica más representativa de todo el film se encuentra en el apartado técnico, bajo la dirección fotográfica de Karl Freund, quién decidió innovar de una manera revolucionaria al dotar de movimiento a la cámara. En lo que más tarde se conocería como el movimiento del entfesslte Kamera (cámara sin cadenas), Freund apuesta por mover la cámara para dotar de mayor realismo a la acción que se nos narra y que el espectador se sienta parte de la escena misma. Para ello Freund llegó a atarse la cámara a su pecho mientras montaba en bicicleta por el plató. Otra técnica fue la de atar la cámara a un cable y arrojarlo desde una ventana para que cruzase la calle hasta la entrada del hotel, luego, en la sala de montaje, se invertía la escena de manera que parezca que es la cámara la que asciende.

Das Beste: Todo. Historia, dirección, producción, reparto...

Das Schlimmste: Si bien estamos ante una obra maestra, puede que se haya sobrevalorado en ciertos puntos.

Nota: 5/5 CERVECITAS

Podéis ver la película online aquí:

@cine_aleman